El artista que exigía participación
Julio Le Parc, el artista argentino que insistía en que los espectadores debían involucrarse activamente con el arte, ha fallecido a los 97 años. Le Parc fue conocido principalmente por sus esculturas cinéticas, instalaciones de luz y obras interactivas que requerían que el espectador tocara, moviera o activara elementos. Su manifiesto de 1963 declaraba: 'Está prohibido no participar. Está prohibido no tocar. Está prohibido no romper'. Veía su arte como una forma de sacudir a las personas de lo que llamaba 'dependencia apática', una condición que, según él, era fomentada por los museos y las galerías.
Primeros años y despertar político
Le Parc nació en Palmira, un suburbio de Mendoza cerca de los Andes, hijo de Angelina Andino, una costurera, y Juan Le Parc, un trabajador ferroviario francés. Dejó la escuela a los 13 años para ayudar a mantener a su familia, reparando bicicletas y trabajando en una fábrica de cajones de fruta. Después de que sus padres se separaran cuando él tenía 15 años, se mudó con su madre y sus hermanos a Buenos Aires, donde tomó clases de arte nocturnas mientras trabajaba en una fábrica de bolsos. Las dificultades económicas de la familia moldearon su política de izquierda, la cual influyó en toda su carrera. Estudió escultura brevemente bajo la tutela de Lucio Fontana antes de abandonar tanto sus estudios como a su familia a los 19 años en lo que llamó 'una rebelión total y confusa contra la sumisión y la obediencia', viajando por Argentina y moviéndose en círculos anarquistas y marxistas.
Mudanza a París y fundación del Grav
Le Parc regresó a la escuela de arte en 1954, el mismo año en que se casó con la artista textil Martha Boto. Tras el golpe de Estado de 1955 que depuso al presidente Juan Perón, la pareja buscó salir de Argentina. Le Parc ganó una beca de viaje del gobierno francés y llegó a París en 1958. Allí comenzó una serie de pinturas abstractas en blanco y negro llamadas Surfaces, que utilizaban ilusiones ópticas para crear la apariencia de movimiento. En 1960 cofundó el Grav (Groupe de Recherche d'Art Visuel) con otros cinco artistas franceses y argentinos que compartían su desconfianza hacia la 'mistificación' del arte y sus vínculos burgueses y capitalistas. El Grav participó en la Bienal de París de 1963 con Labyrinth, una colección de 20 'experiencias ambientales' que incluían relieves de pared de arte óptico e instalaciones de luz cinética, seguidas por la Documenta en 1964 y la Bienal de Venecia en 1966, donde Le Parc ganó el premio de pintura.
Intervenciones públicas radicales
El trabajo más radical del Grav tuvo lugar fuera de la galería. El 19 de abril de 1966, organizaron Un día en la calle, colocando globos en las fuentes de París, instalando un caleidoscopio gigante en el Jardín de las Tullerías y ofreciendo a los transeúntes en la estación de metro Opéra la oportunidad de usar esculturas cinéticas. El día terminó con un espectáculo de luces a lo largo del Sena. Aunque la Internacional Situacionista, un grupo activista marxista influyente en las protestas de mayo de 1968, criticó al Grav por simplemente convertir al 'espectador pasivo' en un 'espectador estimulado', Le Parc no guardó rencor. Durante las protestas de 1968, fue fundamental en el Atelier Populaire, produciendo carteles para el movimiento estudiantil, por lo cual fue brevemente expulsado de Francia.
Contexto: El arte como herramienta de despertar
La obra de Le Parc nunca se trató de espectáculo por el espectáculo mismo. Creía que el arte se había convertido en un 'tremendo engaño' que mantenía al público 'a un millón de kilómetros de los eventos artísticos'. Sus piezas interactivas—como Lumières Alternées (1963-93), donde los espectadores navegan entre luces en movimiento, o Ensemble of Eleven Surprise Movements (1965), donde presionar botones activa ruedas giratorias y matracas—fueron diseñadas para romper la pasividad del espectador. Escribió que quería 'sacar a los espectadores de su dependencia apática que los hace aceptar pasivamente no solo lo que se les impone como arte, sino toda una forma de vida'. Su enfoque resonó a nivel mundial, y su obra se mostró en Londres por primera vez en 1970 como parte de la exposición colectiva Kinetics.
Impacto público: Quiénes se ven afectados por su legado
La insistencia de Le Parc en la participación influyó en generaciones de artistas que trabajan en medios interactivos e inmersivos. Sus obras, como Pattern to Manipulate (1967) y el laberinto iluminado por láser de 1978 incluido en una retrospectiva en la Tate Modern, continúan atrayendo a audiencias que deben interactuar físicamente para completar la experiencia. El público—visitantes de museos, estudiantes y entusiastas del arte—se ve directamente afectado por su legado, ya que sus piezas desafían el papel pasivo tradicional del espectador. Su manifiesto de 1963, que ordenaba la participación, sigue siendo una piedra angular para los debates sobre el papel de la audiencia en el arte contemporáneo.
El camino a seguir: Qué le espera a la obra de Le Parc
Actualmente se presenta una retrospectiva dedicada a Le Parc en la Tate Modern, que incluye obras como Lumières Alternées y Ensemble of Eleven Surprise Movements. Su patrimonio y galerías como la Galería Continua seguirán exhibiendo sus piezas, asegurando que nuevas audiencias puedan experimentar sus instalaciones interactivas. El interés continuo en el arte participativo sugiere que la influencia de Le Parc persistirá, y es probable que sus obras se muestren en futuras exposiciones que exploren la relación entre el arte y la participación del público.
Reportaje original de The Guardian.